domingo 5 de agosto de 2007

La entrevista del ministro

Esta mañana vi el programa de José Vicente Rangel en Televen, para constatar la entrevista al nuevo ministro de la defensa, el general en jefe Gustavo Rangel Briceño. Francamente estoy decepcionado de la pobreza conceptual, el raquitismo de las ideas, la anemia doctrinaria y la escualidez ideológica del integrante del gabinete de Hugo Chávez; sobre todo su ignorancia supina en asuntos militares y especialmente los politicos que derivan de la coyuntura.

El general abordó muchas cosas y ninguna en particular con un estilo que le es propio. Su frágil discurso no tuvo ningún tipo de orientación y me imagino que la pésima experiencia del sagaz político y periodista que es Rangel, en su conversación matutina con el otro Rangel, dejó al descubierto el flanco mas visible y expuesto del ministro, su inopia política en el discurso publico, la intolerancia en las ideas y la vigencia de su pensamiento confinado y restrictivo, aún en los niveles tácticos de la organización. El ministro no sabe que es ministro.

Los temas expuestos por el entrevistador quedaron sin respuesta en el programa, todos fueron respondidos por el ministro sin rigor conceptual, sin argumentos teóricos, experimentales, históricos, legales o doctrinarios que pudieran servir de base a un análisis disciplinado y metódico; veamos.

El nuevo pensamiento militar de Venezuela lo arrinconó el ministro con el consabido tema del enfrentamiento con la potencia hegemónica, nos definió quien y como era la amenaza; pero no nos explicó a la audiencia, como se iba a manejar eso como nueva doctrina en la Fuerza Armada Nacional, como iba a generarse la transición del viejo modelo lineal y vertical en la corporación castrense, hasta el nuevo modelo asimétrico y horizontal. No remitió el general a ninguna referencia histórica autóctona, nunca oímos del ministro indicar las fuentes documentales para ir a abrevar nuestra ignorancia de Guerra Asimétrica, tal cuál como la dibujan en el régimen, en la subregión y en el continente.

El tema de la reserva, de la cuál se supone él conoce bastante, le dio un vuelo rasante con una simple multiplicación de 300 por 50.000 para llegar a un resultado de 15 millones de venezolanos alistados; pero no dijo como iba a organizar, a equipar y a adiestrar esa cantidad de recursos humanos en unidades para enfrentar la invasión del imperio; en todo caso, a pesar de hacer referencia al articulo de la Constitución Nacional que expresa el carácter pacifico de nuestra nación, no se entiende ni justificó porque militarizar a toda la sociedad venezolana; que de paso, ese fue otro tema toreado hábilmente por el ministro .

La profesionalización de la Fuerza Armada Nacional no pasó de una breve referencia en la entrevista, un tema que si interesa a la fuerza armada, por sus interioridades de promoción y ascenso en los niveles académicos, culturales, sociales e institucionales de la misma.

Los problemas socioeconómicos de la Fuerza Armada Nacional no fueron tocados en modo alguno durante la entrevista. El Presidente y los altos mandos no han querido entender que los militares no son seres extraterrestres y que los problemas de pobreza que hunden al país, tocan en la misma sintonía y proporción a los militares y sus familias.

La probabilidad de la guerra con Colombia y el armamentismo creciente en Venezuela fueron otros temas ausentes e inteligentemente relegados por entrevistador y entrevistado.

El tema Raúl Baduel y su polémico discurso de despedida fue reducido a la entrega de un folleto contentivo de los discursos expresados durante el acto del relevo en el ministerio de la defensa; sin embargo, lo medular del mismo, la critica abierta y frontal al Socialismo del Siglo XXI como doctrina política del nuevo estado venezolano y su evidente politización en el organismo castrense, fueron los grandes ausentes.

En honestidad, la entrevista del ministro en el programa de José Vicente Rangel es un vivo reflejo del gran proceso de desinstitucionalizacion a que ha sido sometida la actual Fuerza Armada Nacional y como esta correlacionada la formación militar y politica, y la visión de pais de los generales y almirantes, quienes son cuadros de la Revolución Bolivariana.

Hace años, los viejos generales surgidos de los combates de nuestras continuas guerras civiles que asolaban a nuestro país eran denominados “chopos de piedra” para identificar su ignorancia y falta de academia; mientras que los egresados de nuestras academias eran denominados “técnicos” (poco después el técnico, en la organización, era un estigma).

Tengo la impresión que la mejor manera de calificar esta generación de jefes militares que están surgiendo a la luz de la Revolución Bolivariana, del Socialismo del Siglo XXI como resultado de la implementación de la Doctrina de la Guerra Asimétrica en la actual Fuerza Armada Nacional es la de “albañiles”; caletean el cemento organizacional, arrastran la arena lavada ideológicamente, baten la mezcla conceptual, arman la cabilla doctrinaria, pegan el bloque político y frisan la pared en las expresiones; pero hasta allí nada más. Mientras sea así, toda esa estructura se vendrá abajo con el menor movimiento en colectivo y con una mínima presión retorica y argumental, como en efecto lo demostró el ministro en el programa matutino. El albañil no maneja el concepto integral de la estructura que tiene el ingeniero, ni el diseño armónico de las formas que tiene el arquitecto, menos aún la integración del colectivo con la sociedad, que tiene el político.

¡Los generales y almirantes del chavismo son los albañiles de la revolución bolivariana!