El pais no se merece la situación que está viviendo. Los venezolanos somos gente con potencial que atesora valores, principios y tradiciones que nos han moldeado una cultura de la paz. El cromosoma de Guerra que quiere implantarnos el regimen de Hugo Chavez para formar el nuevo venezolano con mentalidad bélica, no tendrá futuro en la Venezuela del nuevo milenio. Contra eso hay que luchar y mostrar el perfil para el cual fuimos formados los militares venezolanos. Esa es la personalidad que debemos mostrar los venezolanos que queremos que nuestros hijos vivan en una sociedad en paz. Ese es mi dato personal en este momento.-
Hace 34 años ingresé a la Academia Militar de Venezuela, exactamente el 5 de agosto de 1.973; siempre recuerdo con alguna curiosidad que no pude satisfacer del todo durante mi permanencia en el Alma Mater del Ejército, que una de las exigencias casi permanente, era presentarle a los superiores cada vez que lo exigian, 2 pañuelos blancos, 1 peine y 1 cortauñas.
Mi curiosidad no era por los adminículos, al fin y al cabo había que andar impecable y eso incluía cargarlos de manera permanente, por si acaso. Mi interés nació porque nunca nadie me dijo porque el peine tenía que ser negro y de una dimensión en particular y de marca Ace, el cortauñas de una caracteristica especifica y de marca Trim y los pañuelos blancos, por supuesto impecables, de unas medidas precisas y sin ningún tipo de estampa y de marca Pirámide. Ahora, que mi promoción pasó al retiro, despùes de analizar la conducta de muchos colegas de otras generaciones mas y menos antiguas y viendo de cerca el comportamiento institucional de la Fuerza Armada Nacional en esta coyuntura, he conseguido medianamente una explicación a la exigencia de 2 pañuelos, peine y cortauñas ;y porque a veces y de manera aleatoria, se incluía requerir de manera imprescindible el Código de Honor del Cadete.
Deduzco que para el militar, en su proceso de formación, era mas importante la presentación personal, los zapatos pulidos hasta el delirio; la raya del peinado alineada, recta, perfecta; los filos del planchado del uniforme casi cortantes; el corte de pelo a nivel de banda blanca; los botones de la guerrera espejeantes; con el vello de la náriz y de las orejas al ras; un aliento primaveral; las uñas alineadas, cubiertas y sin cuticula; oloroso a Brut o 4711; en fin la apariencia imprescindible que impacta y que sirve de coraza defensiva ante una sociedad que exige y demanda. Pero, mas allá de eso, hacia lo interno, la formación intelectual hacia y para la ciudadanía, la visión de ciudadano, la integración con la civis y la polis del cadete militar, que se manifestaba no solamente con el caletre del Código de Honor en sus diez articulos, si no con la identificación intima y etica de sus propuestas; eso, como que era accesorio, marginal; un frontis que sonaba muy bien para los discursos protocolares y la argumentación formal, pero que asumirlo como un modo de vida, era incompatible porque no había identificación.
Ahora comprendo, en este momento de crisis de la nacionalidad por culpa de colegas mios contemporáneos, en que falló el proceso de formación profesional de la Academia Militar de Venezuela y porque se insistía tanto en los dos pañuelos, el peine y el cortauñas; y de ultimo y a veces se exigía el Código de Honor. !Era mas importante la forma que el fondo.
!Menos mal que no nos ha tocado la desgracia de ir a la guerra de verdad, pero para allá nos llevan los cultores de los dos pañuelos, el peine y el cortauñas!
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