Caracas, 25 de Abril de 2003
Ciudadano
General de División (Ej.) ENRIQUE ANTONIO MEDINA GOMEZ
Tengo el honor de dirigirme a usted en la oportunidad de hacerle llegar una serie de consideraciones, que por lealtad es necesario y conveniente informarle, para iniciar un proceso de toma de decisiones en beneficio inicialmente de quienes somos oficiales superiores, subalternos, SOPC, Tropas Profesionales y Alistadas, quienes hacemos vida común en la disidencia militar al Régimen de Hugo Chávez Frías; y consecuentemente, ventajas para el colectivo nacional, que espera pacientemente respuestas oportunas, diligentes, militares y constitucionales que emanen de la Plaza Altamira y de otros factores comunes, como parte de una solución integral cívico-militar al grave problema político del país.
La esperanza que emanó del pronunciamiento original del grupo de oficiales generales que tomaron la iniciativa publica el 22 de Octubre de 2002, en la gran mayoría del pueblo venezolano, fue tomando cuerpo en una gran muchedumbre que casi religiosamente acudía a este santuario y que los vio como la materialización de todos sus ideales, especialmente, el mas inmediato, cual era la salida de Hugo Chávez Frías de la Presidencia de la Republica.
Esta confianza se fue diluyendo en el tiempo hasta convertirse en una ilusión y quimera que aspiramos no se convierta en pesimismo y desgano, y que se transmute mas adelante en un factor de perturbación y obstáculos, tal cual como es percibido por muchos factores políticos y sociales que están movilizados hacia el objetivo de buscar una solución al gran problema de gobernabilidad, en que nos ha embarcado el régimen chavista.
Preocupado por la neblina conceptual de los discursos de los señores oficiales generales, la dispersión de los objetivos en la permanencia en la plaza, la atomización del liderazgo en el sector disidente, el olvido popular, la segregación de los distintos factores de disidencia, la inconsistencia organizacional, la nulidad en los resultados y la potencialidad de que nos embarquemos en el trafico de la esperanza del pueblo de Venezuela; quiero hacer llegar algunas precisiones a los señores oficiales generales, para la correspondiente apreciación y decisión en el corto plazo, lo que decantará en las REFORMAS debidas a la circunstancia histórica de permanecer en un área declarada originalmente como “ZONA LIBERADA” por la vía de los hechos, pero que también demanda concreciones en el propósito definitivo de la LIBERACION DEL PAIS.
Estas precisiones son:
1. Determinación del OBJETIVO DE PERMANENCIA en la Plaza. La primera pregunta que debe establecer el liderazgo de la Plaza Altamira es ¿Cuál es el objetivo de la permanencia en la Plaza del grupo de militares? ¿Vamos a propiciar una reacción militar interna? ¿Externa? ¿Combinada? ¿Cívico-Militar? ¿Cómo vamos a funcionar? ¿Organizarnos? ¿Partido Político? ¿Cuál es el plazo final establecido para la permanencia?
2. Establecer una PLANIFICACIÓN OPERATIVA MILITAR viable. Hay que asumir la responsabilidad como militares para ejecutar una planificación que cumpla con los cometidos establecidos en el plan político. Ya se cumplieron seis meses establecidos en la Plaza y no existe una planificación seria, que se conozca. Con la experiencia del 11 de abril, nadie va a poner en el asador su carne, sin conocer todas las interioridades de lo que se va a ejecutar. Ni la Operación Barbarroja, el Día “D”, Kursk, Escudo y Tormenta del Desierto, la Toma del Palacio de Invierno dispusieron de tanto tiempo para planificar. Es necesario tener presente que nunca vamos a estar en la proporción doctrinaria de 3 de nosotros por 1 de ellos, para iniciar una ofensiva o que se tenga la maquinaria militar en un cien por ciento de operatividad.
3. Mantener una COMUNICACIÓN CONSTANTE, FLUIDA Y HONESTA con todos los profesionales. Es necesario que el discurso llegue de una manera honesta hasta todos los profesionales militares, sin esguinces, ni requiebros; sin dobles agendas y libres de compromisos políticos y económicos, más allá de las alianzas y acuerdos necesarios para arribar al objetivo común.
4. Solucionar en el corto plazo, el grave PROBLEMA ECONÓMICO DE LOS PROFESIONALES pasados a la situación de retiro. Observo con extrañeza que en el caso de los profesionales pasados a la situación de retiro sin derecho a pensión, no se ha diligenciado lo pertinente para compensar coyunturalmente, la situación de ellos.
5. Tomar decisiones oportunas en relación a los CASOS DISCIPLINARIOS. La Plaza no debe convertirse en reducto de desviaciones disciplinarias y contrarias a la ética, para ello el liderazgo debe decidir en relación a la permanencia, cuando se violen y transgredan normas elementales.
6. Establecer un RÉGIMEN DE PERMANENCIA con reglas de cumplimiento obligatorio a los profesionales militares y tropas alistadas.
7. Abrir los ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN a fin de incorporar e incluir la Plaza en los otros factores de la disidencia al régimen chavista. Observo con preocupación como el espacio comunicacional y político de la plaza ha sido segregado y obviado. En parte como producto de la falta de respuesta y soluciones ante las exigencias que la inmensa mayoría de los venezolanos, pusieron en los postulados iniciales de la plaza. Por otra parte la ceguera política y la ingenuidad profesional han cercado y confinado los espacios de participación de la Plaza.
8. Establecer mecanismos para LA INCORPORACIÓN DE TODA LA DISIDENCIA MILITAR EN UN SOLO GRUPO. Es una pésima referencia hacia lo interno de la institución, la existencia de multiplicidad de factores militares disidentes con agendas, caminos, metas, planificaciones, distintas entre si. El Síndrome del 12 de abril sigue latente, en relación a la realidad de la disidencia militar, la cual es de una marcada atomización por un protagonismo egoísta.
9. Determinar LA ESTRATEGIA POLÍTICA, MILITAR Y LEGAL del grupo militar y hacerla del conocimiento de todo el personal. Esto es fundamental en esta organización. Mientras no se determinen los alcances políticos de la plaza, los planteamientos conceptuales militares y los propósitos legales, los líderes seguirán con la retórica dispersa y la bruma de sus propósitos.
10. Habilitar ALIANZAS Y ACUERDOS CON OTROS FACTORES políticos, sociales y militares. La política del aislamiento se ha propiciado desde dentro de la Plaza; en lugar de tender puentes se han destruido por posiciones personalistas e inconsistencia de planteamientos.
Este comportamiento de un grupo significativo de militares en disidencia, observando una actuación inédita en el campo de la institución militar, puede incluir la necesidad de hacer reparos y REFORMAS a la ejecución de unas políticas que consideramos erradas –sin incurrir en indisciplina- y lo que es peor que benefician sobremanera a la actuación del gobierno.
Las muertes ocurridas el pasado 6 de diciembre, la injusta prisión del GD (GN) Carlos Alfonso Martínez, las horribles muertes de los tres efectivos de tropa disidentes por escuadrones armados, el asilo político solicitado por los excelentes militares que son los hermanos Salazar, la detención del Coronel Piliery Carmona, el aislamiento de la plaza de un significativo numero de profesionales militares pronunciados en la misma, la escasa relación política de la plaza con otros sectores disidentes, tanto políticos como militares, la atomización interna del liderazgo en la plaza son muestras significativas del desmembramiento y fraccionamiento que existe entre todos los factores presentes en la plaza. Todos estos elementos son batallas perdidas en esta guerra. Todas estas derrotas son atribuibles al liderazgo presente, que esta encarnado en usted.
El liderazgo tiene una noción de representatividad. Se asume que la cabeza visible del liderazgo de la disidencia militar es el General Medina Gómez, en consecuencia hacia allá debo dirigir mi justo reclamo, para exigir reformas en la manera como se esta conduciendo la disensión militar desde esa importante referencia política. Es precisamente, por no sentirme representado por el actual liderazgo, que hago el planteamiento.
Como se ve, estos diez aspectos planteados anteriormente, requieren del tratamiento inmediato, no solamente por los lideres de la plaza, sino por toda la disidencia militar, para poder arribar a objetivos establecidos.
Pero, el principal reclamo se orienta a la renovación del liderazgo. Todas estas derrotas reseñadas, mas las relacionadas con las decisiones del 11, 12 y 13 de abril y fechas posteriores, obligan a refrescar y reavivar la esperanza de todos los profesionales militares identificados con la idea de arribar a una solución expedita al problema político generado por el Gobierno de Hugo Chávez. Y aun más, la esperanza que se anida en la mayoría de la población civil, que cada día espera más la respuesta de la institución militar.
Entiendo que ya su tiempo de liderazgo pasó; desgraciadamente hay derrotas, pero también triunfos. La referencia de la Plaza Altamira será valorada en su debida oportunidad.
A pesar de no hacer vida activa en la Plaza Altamira, ni ser parte del grupo de militares pronunciados en aquella ocasión, no debe discutirse, que las decisiones que emanan del Obelisco tienen una influencia importante en todos los militares que adversamos al régimen.
Y eso tiene una justificación explicativa, estamos poniendo en juego los dos riesgos más importantes que asume un militar cuando toma decisiones de esta envergadura. La Prisión y la Muerte.
Lo menos que puedo hacer es estar o no, de acuerdo con la manera como se asumen esos riesgos.
Estos diez PUNTOS DE REFORMAS al régimen de permanencia de los militares, son fundamentales y necesarios para abonar la permanencia de los mismos en la Plaza Altamira; y a otros, a ser consecuentes y aliados en los propósitos, en solidaridad con los planteamientos originales del pronunciamiento inicial y requieren de respuestas y hechos en el corto plazo, para justificar la consecuencia. La primera respuesta que se exige es su separación inmediata y efectiva del liderazgo, para iniciar un proceso de renovación interna.
Finalmente, no creo conveniente ni necesario dar una prueba de LEALTAD; la más importante hasta el momento ha sido la perdida de la carrera profesional, mi reciente prisión y las tres imputaciones que se me cursan en tribunales militares; pero se requiere de la reciprocidad de nuestros superiores en la asuncion del compromiso.
Atentamente;
Ciudadano
General de División (Ej.) ENRIQUE ANTONIO MEDINA GOMEZ
Tengo el honor de dirigirme a usted en la oportunidad de hacerle llegar una serie de consideraciones, que por lealtad es necesario y conveniente informarle, para iniciar un proceso de toma de decisiones en beneficio inicialmente de quienes somos oficiales superiores, subalternos, SOPC, Tropas Profesionales y Alistadas, quienes hacemos vida común en la disidencia militar al Régimen de Hugo Chávez Frías; y consecuentemente, ventajas para el colectivo nacional, que espera pacientemente respuestas oportunas, diligentes, militares y constitucionales que emanen de la Plaza Altamira y de otros factores comunes, como parte de una solución integral cívico-militar al grave problema político del país.
La esperanza que emanó del pronunciamiento original del grupo de oficiales generales que tomaron la iniciativa publica el 22 de Octubre de 2002, en la gran mayoría del pueblo venezolano, fue tomando cuerpo en una gran muchedumbre que casi religiosamente acudía a este santuario y que los vio como la materialización de todos sus ideales, especialmente, el mas inmediato, cual era la salida de Hugo Chávez Frías de la Presidencia de la Republica.
Esta confianza se fue diluyendo en el tiempo hasta convertirse en una ilusión y quimera que aspiramos no se convierta en pesimismo y desgano, y que se transmute mas adelante en un factor de perturbación y obstáculos, tal cual como es percibido por muchos factores políticos y sociales que están movilizados hacia el objetivo de buscar una solución al gran problema de gobernabilidad, en que nos ha embarcado el régimen chavista.
Preocupado por la neblina conceptual de los discursos de los señores oficiales generales, la dispersión de los objetivos en la permanencia en la plaza, la atomización del liderazgo en el sector disidente, el olvido popular, la segregación de los distintos factores de disidencia, la inconsistencia organizacional, la nulidad en los resultados y la potencialidad de que nos embarquemos en el trafico de la esperanza del pueblo de Venezuela; quiero hacer llegar algunas precisiones a los señores oficiales generales, para la correspondiente apreciación y decisión en el corto plazo, lo que decantará en las REFORMAS debidas a la circunstancia histórica de permanecer en un área declarada originalmente como “ZONA LIBERADA” por la vía de los hechos, pero que también demanda concreciones en el propósito definitivo de la LIBERACION DEL PAIS.
Estas precisiones son:
1. Determinación del OBJETIVO DE PERMANENCIA en la Plaza. La primera pregunta que debe establecer el liderazgo de la Plaza Altamira es ¿Cuál es el objetivo de la permanencia en la Plaza del grupo de militares? ¿Vamos a propiciar una reacción militar interna? ¿Externa? ¿Combinada? ¿Cívico-Militar? ¿Cómo vamos a funcionar? ¿Organizarnos? ¿Partido Político? ¿Cuál es el plazo final establecido para la permanencia?
2. Establecer una PLANIFICACIÓN OPERATIVA MILITAR viable. Hay que asumir la responsabilidad como militares para ejecutar una planificación que cumpla con los cometidos establecidos en el plan político. Ya se cumplieron seis meses establecidos en la Plaza y no existe una planificación seria, que se conozca. Con la experiencia del 11 de abril, nadie va a poner en el asador su carne, sin conocer todas las interioridades de lo que se va a ejecutar. Ni la Operación Barbarroja, el Día “D”, Kursk, Escudo y Tormenta del Desierto, la Toma del Palacio de Invierno dispusieron de tanto tiempo para planificar. Es necesario tener presente que nunca vamos a estar en la proporción doctrinaria de 3 de nosotros por 1 de ellos, para iniciar una ofensiva o que se tenga la maquinaria militar en un cien por ciento de operatividad.
3. Mantener una COMUNICACIÓN CONSTANTE, FLUIDA Y HONESTA con todos los profesionales. Es necesario que el discurso llegue de una manera honesta hasta todos los profesionales militares, sin esguinces, ni requiebros; sin dobles agendas y libres de compromisos políticos y económicos, más allá de las alianzas y acuerdos necesarios para arribar al objetivo común.
4. Solucionar en el corto plazo, el grave PROBLEMA ECONÓMICO DE LOS PROFESIONALES pasados a la situación de retiro. Observo con extrañeza que en el caso de los profesionales pasados a la situación de retiro sin derecho a pensión, no se ha diligenciado lo pertinente para compensar coyunturalmente, la situación de ellos.
5. Tomar decisiones oportunas en relación a los CASOS DISCIPLINARIOS. La Plaza no debe convertirse en reducto de desviaciones disciplinarias y contrarias a la ética, para ello el liderazgo debe decidir en relación a la permanencia, cuando se violen y transgredan normas elementales.
6. Establecer un RÉGIMEN DE PERMANENCIA con reglas de cumplimiento obligatorio a los profesionales militares y tropas alistadas.
7. Abrir los ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN a fin de incorporar e incluir la Plaza en los otros factores de la disidencia al régimen chavista. Observo con preocupación como el espacio comunicacional y político de la plaza ha sido segregado y obviado. En parte como producto de la falta de respuesta y soluciones ante las exigencias que la inmensa mayoría de los venezolanos, pusieron en los postulados iniciales de la plaza. Por otra parte la ceguera política y la ingenuidad profesional han cercado y confinado los espacios de participación de la Plaza.
8. Establecer mecanismos para LA INCORPORACIÓN DE TODA LA DISIDENCIA MILITAR EN UN SOLO GRUPO. Es una pésima referencia hacia lo interno de la institución, la existencia de multiplicidad de factores militares disidentes con agendas, caminos, metas, planificaciones, distintas entre si. El Síndrome del 12 de abril sigue latente, en relación a la realidad de la disidencia militar, la cual es de una marcada atomización por un protagonismo egoísta.
9. Determinar LA ESTRATEGIA POLÍTICA, MILITAR Y LEGAL del grupo militar y hacerla del conocimiento de todo el personal. Esto es fundamental en esta organización. Mientras no se determinen los alcances políticos de la plaza, los planteamientos conceptuales militares y los propósitos legales, los líderes seguirán con la retórica dispersa y la bruma de sus propósitos.
10. Habilitar ALIANZAS Y ACUERDOS CON OTROS FACTORES políticos, sociales y militares. La política del aislamiento se ha propiciado desde dentro de la Plaza; en lugar de tender puentes se han destruido por posiciones personalistas e inconsistencia de planteamientos.
Este comportamiento de un grupo significativo de militares en disidencia, observando una actuación inédita en el campo de la institución militar, puede incluir la necesidad de hacer reparos y REFORMAS a la ejecución de unas políticas que consideramos erradas –sin incurrir en indisciplina- y lo que es peor que benefician sobremanera a la actuación del gobierno.
Las muertes ocurridas el pasado 6 de diciembre, la injusta prisión del GD (GN) Carlos Alfonso Martínez, las horribles muertes de los tres efectivos de tropa disidentes por escuadrones armados, el asilo político solicitado por los excelentes militares que son los hermanos Salazar, la detención del Coronel Piliery Carmona, el aislamiento de la plaza de un significativo numero de profesionales militares pronunciados en la misma, la escasa relación política de la plaza con otros sectores disidentes, tanto políticos como militares, la atomización interna del liderazgo en la plaza son muestras significativas del desmembramiento y fraccionamiento que existe entre todos los factores presentes en la plaza. Todos estos elementos son batallas perdidas en esta guerra. Todas estas derrotas son atribuibles al liderazgo presente, que esta encarnado en usted.
El liderazgo tiene una noción de representatividad. Se asume que la cabeza visible del liderazgo de la disidencia militar es el General Medina Gómez, en consecuencia hacia allá debo dirigir mi justo reclamo, para exigir reformas en la manera como se esta conduciendo la disensión militar desde esa importante referencia política. Es precisamente, por no sentirme representado por el actual liderazgo, que hago el planteamiento.
Como se ve, estos diez aspectos planteados anteriormente, requieren del tratamiento inmediato, no solamente por los lideres de la plaza, sino por toda la disidencia militar, para poder arribar a objetivos establecidos.
Pero, el principal reclamo se orienta a la renovación del liderazgo. Todas estas derrotas reseñadas, mas las relacionadas con las decisiones del 11, 12 y 13 de abril y fechas posteriores, obligan a refrescar y reavivar la esperanza de todos los profesionales militares identificados con la idea de arribar a una solución expedita al problema político generado por el Gobierno de Hugo Chávez. Y aun más, la esperanza que se anida en la mayoría de la población civil, que cada día espera más la respuesta de la institución militar.
Entiendo que ya su tiempo de liderazgo pasó; desgraciadamente hay derrotas, pero también triunfos. La referencia de la Plaza Altamira será valorada en su debida oportunidad.
A pesar de no hacer vida activa en la Plaza Altamira, ni ser parte del grupo de militares pronunciados en aquella ocasión, no debe discutirse, que las decisiones que emanan del Obelisco tienen una influencia importante en todos los militares que adversamos al régimen.
Y eso tiene una justificación explicativa, estamos poniendo en juego los dos riesgos más importantes que asume un militar cuando toma decisiones de esta envergadura. La Prisión y la Muerte.
Lo menos que puedo hacer es estar o no, de acuerdo con la manera como se asumen esos riesgos.
Estos diez PUNTOS DE REFORMAS al régimen de permanencia de los militares, son fundamentales y necesarios para abonar la permanencia de los mismos en la Plaza Altamira; y a otros, a ser consecuentes y aliados en los propósitos, en solidaridad con los planteamientos originales del pronunciamiento inicial y requieren de respuestas y hechos en el corto plazo, para justificar la consecuencia. La primera respuesta que se exige es su separación inmediata y efectiva del liderazgo, para iniciar un proceso de renovación interna.
Finalmente, no creo conveniente ni necesario dar una prueba de LEALTAD; la más importante hasta el momento ha sido la perdida de la carrera profesional, mi reciente prisión y las tres imputaciones que se me cursan en tribunales militares; pero se requiere de la reciprocidad de nuestros superiores en la asuncion del compromiso.
Atentamente;
ANTONIO MARIA GUEVARA FERNANDEZ





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